LA MORAL PROVISIONAL Y SU APLICACIÓN EN LA ACTUALIDAD

Descartes mediante el Discurso del método, nos pretende exponer una serie de normas o máximas morales de comportamiento mediante las cuales podremos actuar de manera correcta en lo cuotidiano de nuestras vidas.


Con el Discurso, Descartes nos muestra el método a seguir, es decir, el método deductivo, aquel que nos permitirá alcanzar verdades absolutas mediante un procedimiento a seguir (evidencia, análisis, síntesis y enumeración). Para la aplicación de este método es necesario cumplir con la primera de las reglas, evidencia, es decir, no aceptar como verdadero nada que no lo sea, no aceptar cosas oscuras y confusas de manera precipitada ni tampoco negar otras claras por pura prevención, ya que, ambas actitudes conducen al error. Por lo tanto, y siguiendo esas indicaciones Descartes procede a dudar de todo y considerarlo todo como falso para tratar de encontrar verdades evidentes de por sí que permitan fundamentar el edificio del conocimiento. Es decir, aplica su primer precepto, la duda metódica mediante sus tres argumentos: duda sobre la fiabilidad de los sentidos, duda sobre los sueños y la hipótesis del genio maligno.

Para poder comenzar en la búsqueda de una primera certeza que nos permita hacer de base del edificio del conocimiento, Descartes necesita desechar todo el saber anterior proporcionado por los escolásticos, ya que este no le ha proporcionado cosa de provecho alguna. Al someterse a la duda se da cuenta de que necesita proveerse de una moral provisional, la denominada moral cartesiana que le permita actuar en su vida sin quedar y tomar decisiones y así, no quedar irresoluto en sus actosy no permitir mostrar las incertidumbres del espíritud. Esta, la de saber de que manera actuar, era una de las mayores preocupaciones para el filósofo por lo que, en su moral provisional elabora una serie de máximas de comportamiento que como ya hemos dicho, son las encargadas en hacerte actuar de manera correcta.

Las máximas de la moral provisional son 4:
  • La primera regla: "Obedecer las leyes y las costumbres de mi propio país, conservando con constancia la religión en la que Dios me ha dado la gracia de ser instruido desde mi infancia, y rigiéndome en todo lo demás con arreglo a las opiniones más moderadas y más alejadas del exceso que fuesen aprobadas comúnmente en la práctica por los más sensatos de aquellos con quienes tendría que vivir”.En esta máxima Descartes apuesta por alejarse de las críticas políticas y religiosas y no adaptarlas a su moral. Refleja en parte la actitud de Descartes de respeto hacia la iglesia, en la que no pretende entrometerse debido a los acontecimientos pasados (Galileo). Esta regla se trata de una excelente guía moral que nos permitirá vivir en tranquilidad y libertad. El hecho de no cumplirla, se sanciona, por parte del Estado, con la perdida de esta libertad y cumplirlas tampoco me supone ningún esfuerzo ya que, me garantiza la aceptación social, es importante para los ciudadanos y no me daña moralmente.En cuanto a la influencias de esta máxima, podemos destacar el relativismo de Montaigne, en consecuencia de la variedad de costumbres se deben seguir las costumbres, leyes y religión de mi país; y a Aristóteles ya que afirma seguir las opiniones mas moderadas y alejadas de todo exceso. …
  •  La segunda regla: “Ser en mis acciones lo más firme y lo más resuelto que pudiese, y no seguir con menos constancia las opiniones más dudosas una vez que me hubiese determinado, que si hubiesen sido muy seguras".Esta máxima representa una constancia en el comportamiento humano, que nos recuerda mucho a los estoicos. Descartes con esta regla pretende, que elijamos por nosotros mismos ya que, eso supone el reconocimiento del error, y que una vez hayamos elegido sigamos nuestra opción como la más verdadera y no cambiar constantemente de opinión a pesar de sus dificultades. Esta medida nos librará del remordimiento y arrepentimiento, propio de los espíritus débiles y almas oscuras.En esta máxima se ve una clara influencia de los estoicos, especialmente Séneca; en el consejo de ser firme y constante o en el de vencerse a sí mismo antes que a la fortuna, no desear lo que no está en nuestro poder.
  • La tercera máxima: “Procurar siempre vencerme a mí mismo antes que a la fortuna y modificar mis deseos antes que el orden del mundo”.Es decir, solo nuestros pensamientos nos pertenecen, no hay nada que yo desee que la razón a considerado inalcanzable con anterioridad. Esta máxima es claramente estoica, ya que estos afirman “no hay nada que esté enteramente en nuestro poder sino nuestros pensamientos”.El ser humano se rige únicamente por su razón y no deseará nada que sea externo a él y que no pueda conseguir, ya que la insatisfacción del deseo es lo que provoca el sufrimiento. Esta situación no supone la suspensión de la ambición, sino todo lo contrario, se trata de no desear lo imposible sin implicar una falta de ganas por las cosas.Esta tercera máxima está influenciada por el estoicismo y, en concreto, por Epicteto, para el cual lo único que está realmente en nuestro poder son nuestros pensamientos, y también se puede destacar a Montaigne.
  • La cuarta regla: “Se trata del cultivo de la razón por encima de todo y aprender constantemente”Esta cuarta máxima, es una fundamentación de las tres máximas anteriores en la que Descartes pretende instruir y educar la razón ya que le garantizará realizar buenas obras y elegir el camino correcto. El propósito final es que la razón distinga lo bueno de lo malo y así asegurarnos de que nuestra alma elija con libertad aquello que el entendimiento presenta claramente y mediante su voluntad sea capaz de afirmarlo o negarlo.Se puede apreciar un claro protagonismo de Sócrates y Platón, en su intelectualismo moral en el cual se afirma que ha decidido dedicar la vida en el cultivo de la razón pues “basta con juzgar bien, para obrar bien”
En la actualidad se observa una inexistencia de las máximas morales propuestas por Descartes, lo cual nos hace no poder seguir con tranquilidad en nuestra vida diaria. Respecto a la primera máxima actualmente encontramos países con una clara mentalidad medieval, donde predomina la misoginia, es decir, el maltrato hacia las mujeres por el simple hecho de no cumplir a raja tabla las leyes o costumbres del país que habitan. Aunque el problema no proviene de la inobediencia por parte de las mujeres, sino que se debe a las costumbres de una determinada cultura y sus “reglas”. En cuanto a la segunda máxima Descartes afirma que un hombre debe estar preparado para asumir la necesidad de tomar una decisión cuando lo convenga y así elegir claramente la más probable o correcta. Actualmente en el hombre se denota una ausencia marcada de madurez que le impide tomar decisiones y que lo lleva a estar siempre pidiendo consejos u opiniones a los demás, y no es conveniente ya que, no debemos mantenernos irresolutos. En cuanto a la tercera regla moral, encontramos un paralelismo porque los hombres de hoy continúan viviendo espiritualmente de la misma manera que los del tiempo de Descartes. El ser humano de la actualidad se encuentra totalmente regido a las circunstancias externas a el, donde su estado de animo depende de lo que sucede a su alrededor. Descartes ante esta actitud afronta una posición de cambió donde afirma que los que debemos cambiar somos nosotros y no el mundo en el que vivimos. Y por último en la cuarta máxima, los hombres de ahora se encuentran siempre insatisfechos por las cosas que poseen, sin llegar a valorar lo que realmente es valioso como el ser, el pensar y el vivir. Si actuaran como Descartes, empleando su vida en el cultivo de la razón serian capaces de lograr una tranquilidad personal permitiéndole felicidad moral.

En conclusión Descartes elabora esta máxima moral para no quedar irresoluto en sus actos y juicios, mientras construía una nueva que le permitiera fundamentar las bases del edificio del conocimiento. También nos sirve como una excelente guía moral en la actualidad preemitiéndonos ser seres libres y satisfechos con nosotros mismos, aunque es evidente que no todo el mundo sigue su ejemplo.



                                          Lucía y Raquel.!!

1 comentarios:

Ana Estela i Gallach dijo...

Exercici descentrat a l'objectiu, doncs és una exposició de la moral cartesiana i no de les influències o no a l'actualitat. Cal no fer aseveracions i ser més rigorós a l'anàlisi de la realitat actual.

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